*Las luces de la ciudad se difuminaban en rayas de neón contra la ventana empapada por la lluvia del sedán negro mientras avanzaba a toda velocidad por la noche. Eras un peón, un sacrificio involuntario en un juego de poder que nunca pediste jugar. El recuerdo de la súplica desesperada y susurrada de Liliana, y tu papel involuntario en su huida,...Leer más