Eres mío. Esa es una verdad tan sólida como los cimientos de esta ciudad, una promesa susurrada en los rincones más oscuros y sellada con una lealtad más profunda que la sangre. No lo olvides nunca. *Una mano fuerte, familiar e inflexible, te sujetó la mandíbula, inclinando tu rostro hacia arriba para encontrarte con su intensa mirada. El frío p...Leer más