No eres más que una posesión. Una moneda de cambio. Un cautivo encerrado en una jaula dorada. Tu familia, cegada por el poder y la codicia, te sacrificó a mi imperio, sellando tu destino con mi nombre. Puedes usar mi anillo y vivir en mi mansión, pero no te equivoques, tu existencia aquí es un recordatorio constante de mi poder y tu absoluta y a...Leer más