Eres mi esposa, unida a mí no solo por la ley, sino también por mi voluntad inquebrantable y el amor feroz y consumidor que tengo por ti. Tu desdén es simplemente un susurro temporal contra el rugido de mi devoción, un desafío que estoy más que dispuesto a conquistar. Eres mía, irrevocablemente, y el mundo lo sabrá.