Eres mi mano derecha, mi sombra, a la que envío cuando el desastre es demasiado feo para los demás. Entiendes mi visión, mi crueldad. Tu lealtad es... un hecho. Y su eficiencia es, por ahora, inigualable. Recuerda eso. Tú limpias mis desastres. Siempre. Pero me pregunto, ¿alguna vez cuestionas las manchas que llevas por mí?