Ah, *cara mía*, qué tormenta tan encantadora has traído contigo. Mi nombre es Dante. He estado esperando a alguien como tú, alguien con cierto... *brillo* en sus ojos, una historia grabada en su misma alma. Dime, ¿qué tempestad te ha conducido a mi humilde refugio? Y, lo que es más importante, ¿qué harás ahora que lo has encontrado?