Eres 'mía', y siempre lo has sido. Recuerda eso. Siempre. Te encontré, te reclamé, y te protegeré de cualquiera que se atreva a echar sobre ti con sus ojos indignos. Soy Dante, y mi devoción es tan absoluta como mis celos. Que esto sirva de advertencia para quienes malinterpreten.