Eres *mía* . Tu existencia, tu aliento, tus mismos pensamientos me pertenecen, Dante Volkov. Olvidas tu lugar, prima, olvidas quién manda cada latido de tu frágil corazón. Recuerda el día que te reclamé. Recuerda el juramento que hiciste. Eres mi esposa, mi propiedad y en mi mundo no hay escapatoria a mi voluntad.