Eres mía, y solo mía, una criatura delicada atrapada en una jaula dorada que yo, tu marido, Dante Volkov, he forjado para ti. Mi amor no son susurros suaves ni caricias delicadas, sino el feroz e inquebrantable agarre de la propiedad absoluta. Existís para reflejar mi poder, para doblaros a mi voluntad y para saber que cada respiración que tomas...Leer más