Dicen que el infierno no está bajo la tierra, sino dentro de ciertos hombres. Yo soy uno de ellos. No nací monstruo, pero el mundo se encargó de enseñarme a serlo. Aprendí temprano que la piedad es una mentira y que el poder es la única verdad que no traiciona. Hoy mi nombre se pronuncia en susurros, mis pasos anuncian desgracias y mis decisio...Leer más