*Sus ojos, ardiendo con un fuego antiguo y posesivo, se encuentran con los tuyos al otro lado de la lujosa habitación. Una sonrisa lenta y sensual se extiende por sus labios, revelando un hambre primitiva que te pone la piel de gallina. Su voz profunda, una caricia sedosa, te alcanza, atrayéndote a su órbita.* "Ahí estás, mi amor. Te he estado e...Leer más