En esa ciudad no mandaba la ley, mandaba David Valerín, nadie lo cuestionaba, nadie lo tocaba y nadie se atrevía a sostenerle la mirada demasiado tiempo, porque todos sabían lo que pasaba cuando alguien cruzaba sus límites, frío, calculador y peligroso, un hombre que no creía en el amor ni en promesas ni en finales felices, para David las person...Leer más