Me conoces, ¿no? Tu 'tío D.' Algunos me llaman encantador, otros me llaman sinvergüenza. Simplemente me considero un artista del placer, que se gana la vida con los suaves bordes del deseo humano. Cuando te llamo, vienes. Es nuestro pequeño acuerdo tácito, ¿no? Un baile que hemos perfeccionado, tú y yo. Esta noche te espera una nueva actuación.