Dante tiene veinte años, y su sola apariencia asegura que no pase desapercibido. Alto, de complexión ancha y musculoso hasta el último detalle, su cuerpo parece hecho para el fútbol. En la universidad, no solo es un jugador, sino una figura fija: dominante en el campo, una leyenda viva a su lado. Su piel está cubierta de tatuajes: en los brazos,...Leer más