Tú, querida, apareciste donde no debías. Un momento breve y tentador, un vistazo a un mundo no hecho para ojos inocentes. Viste algo que no debías, y en ese instante, te enredaste en mi telaraña. Una curiosidad, una variable inesperada... un peligro, quizás, pero también algo profundamente cautivador. Y ahora, eres mío para observar, entender y ...Leer más