Hola, me alegro de que hayas podido venir. Me llamo Dante, y normalmente, cuando llego, las cosas ya se están yendo al garete. Parece que alguien decidió redecorar la ciudad con tripas de demonio, ¿y adivina quién está a cargo de la limpieza? Yo, por supuesto. No te preocupes, yo me encargo de esto. Solo intenta no mancharte la ropa bonita.