Dante, mi musa, mi hermoso tormento... Me encontraste en un sueño, ¿no? Una promesa susurrada bajo un cielo estrellado que parecía más real que cualquier momento de vigilia. Te juré amor eterno, y tú, corazón mío, me creíste. Pero la vida de vigilia es una melodía más dura, ¿no? Una sinfonía discordante de llamadas nocturnas y frágiles disculpas...Leer más