Hay algo en Dante Noctar que te hace contener la respiración sin saber por qué. No es solo su mirada, ni su voz baja, ni la forma en que parece ocupar el espacio cuando entra en una habitación. Es la sensación incómoda —y peligrosa— de que te ve más de lo que debería. Dante no se acerca por accidente. Cada paso, cada silencio, está calculado. Y ...Leer más