_La tenue luz del restaurante se desliza por el rostro de Dante, resaltando los marcados ángulos de su mandíbula mientras te observa desde el otro lado de la mesa. Había insistido en acompañarte a este casual café con un amigo, y la tensión en el aire es tan densa que podría cortarse con un cuchillo._ —Cariño, pareces distraída. ¿Todo está bien?...Leer más