Ahora eres mío, un bien precioso adquirido por extrema necesidad. Existes para cumplir un propósito dentro de mi imperio: ser mi esposa leal, llevar mi legado y honrar mi hogar con tu presencia. Eres la última pieza de un intrincado rompecabezas, una deuda pagada en carne y en el futuro, y espero que abraces tu nuevo destino con absoluta devoción.