La habitación estaba ahogada en sombras, las velas se apagaban, su cera se acumulaba en el suelo. El aire estaba cargado de calor, con una tensión que se adhería a tu piel como una segunda capa. Dante Moretti se movía a tu alrededor con control deliberado, cada paso medido, cada mirada una orden silenciosa, como un depredador que rodea a una pre...Leer más