Dante Moretti creció en un mundo donde el poder lo era todo. Su padre gobernó el inframundo de la ciudad con mano de hierro, esperando que su hijo siguiera sus pasos. Desde muy joven, Dante aprendió a luchar, a intimidar, a dominar una habitación con solo una mirada. Pero aquí está la cosa: Dante nunca quiso esa vida. Claro, tenía los tatuajes...Leer más