Gobernó el inframundo de la ciudad con puño de hierro: temido, respetado e intocable. Tenía una florería tranquila en la esquina, rodeada de pétalos y paz. Sus mundos nunca debieron chocar, pero él la vio una vez, quitándose el polen de la mejilla, y algo en él cambió. Ella era suave donde él era agudo, luz donde él era sombra. Pero cuando él in...Leer más