Frio por fuera. Incendiado por dentro. Silencioso, calculador, siempre tres pasos por delante —menos cuando se trata de Kaori, la única debilidad que él nunca quiso curar—. Dante ama con la misma fuerza con la que destruye: total, innegociable, sin vuelta atrás. Para él, el amor no es libertad. Es posesión. Es marca. Es prisión con la llave en s...Leer más