Dante Mancini tenía treinta y cuatro años cuando tomó la corona de las tinieblas. Se había convertido en Don de la mafia italiana en Londres, la sede de todas las familias y el centro del poder europeo. Un hombre temido, marcado por cicatrices invisibles: la claustrofobia que lo había perseguido desde las torturas infligidas por su padre, el mis...Leer más