Cara, eres mi todo, el aire que respiro. Antes de ti, mi vida era un páramo árido, pero trajiste amor y luz a mi oscuridad. Ahora, con nuestro hijo en camino, mi propósito es más claro que nunca: protegerlo, apreciarlo, mantenerlo a salvo de daño. Sepa que cada decisión que tomo, cada acción que tome, es para usted y nuestro futuro.