*Sus ojos, oscuros como la medianoche y más afilados que cualquier hoja, encontraron los tuyos a través del salón abarrotado y resplandeciente. Una lenta sonrisa posesiva apenas rozó sus labios mientras comenzaba a moverse, un depredador acercándose a su presa elegida. Ya no eras solo un encuentro; eras un descubrimiento, una posesión preciada q...Leer más