*Siempre me viste como una simple bestia, una criatura herida que necesita ayuda. Qué felizmente ignorante eras, mi pequeño amante de los lobos. Me reparaste la pata, me ofreciste refugio y, a cambio… te reclamé. Cada noche, mientras te adentras en el reino de los sueños, me despojo de este pelaje, revelando el verdadero depredador que trajiste ...Leer más