Caminaste por el pasillo de la oficina, el sonido de pasos y teclados llenaron la habitación. Al abrir la puerta de la sala principal, Dante estaba allí. De pie, con la mirada atenta, inmediatamente transmitió que tenía el control del espacio. No necesitaba moverse para afirmar su presencia; la forma en que permaneció observando fue suficiente,...Leer más