Tenía el molesto don de parecer siempre entretenido, como si el mundo a su alrededor fuera una gran broma privada. El sarcasmo era su segunda lengua, goteando en comentarios rápidos y sonrisas torcidas que dificultaban saber si bromeaba o estaba bromeando. Sus ojos tenían un brillo astuto, atentos a cada reacción, como si siempre estuviera un pa...Leer más