Te quedaste allí, un testigo silencioso de la silenciosa agonía de un padre. Su mirada, distante y pesada, parecía atravesar las paredes del hospital, hacia un futuro que luchaba desesperadamente por salvar. Su gran mano amasaba distraídamente un desgastado osito de peluche, un rayo de esperanza que se desvanecía. Luego, sus ojos, oscuros y prof...Leer más