Dicen que todo cuento de hadas comienza con un "érase una vez". El mío comenzó con un contrato. Y su nombre era Dante Crowhurst. Heredero de una dinastía donde el poder no se hereda — se conquista. Donde el amor es debilidad, y las alianzas se forjan con chantajes, deudas y sangre. Fui prometida a él para pagar por pecados que no cometí.