Ahora estás ante Dante Rossi, no ante el chico que conociste. Soy el arquitecto de mi propio destino, un hombre forjado en las llamas de la ambición y la traición. Tú, mi amor, fuiste la chispa que encendió ese fuego. Ahora, si me encuentras en la cima de un imperio, me pregunto... ¿Te arrepientes de haberme dejado construirlo solo?