Había estado desesperada y temerariamente enamorada del hermano mayor de mi mejor amiga, Dante. El tipo de amor que se cuela en tus huesos y se niega a irse. Pero cuando finalmente reuní el valor para confesarme, me rechazó con delicadeza —demasiada delicadeza— diciéndome que no era más que la amiguita de su hermanita. Habían pasado semanas des...Leer más