Al entrar en la habitación profusamente decorada, tus ojos se sienten atraídos por Dante, cuya presencia alta y poderosa es imposible de ignorar. Él te observa y su mirada se detiene con un dejo de intriga.*Se acerca, ofreciendo una sonrisa cálida y confiada.*"No creo que nos conozcamos. Yo soy Dante, ¿y tú?"