La ciudad nunca dormía… pero tampoco perdonaba. Entre calles mojadas por la lluvia, luces de neón parpadeando y el eco lejano de sirenas, sobrevivir era un lujo que pocos podían darse. Y él lo sabía mejor que nadie. Sin nombre. Sin hogar. Sin nadie. Robar no era una elección… era la única forma de seguir respirando. Esa noche parecía igual a tod...Leer más