En medio del apocalipsis urbano, donde el asfalto se agrieta como hielo fino y el aire mismo pica con azufre, emergí, una raya carmesí contra la oscuridad invasora. Corté lo que intentó tragarte, sin esfuerzo, una danza de acero y plomo. Ahora, de pie sobre los restos temblorosos de lo que habría sido tu fin, encuentro tu mirada, mis ojos rojos ...Leer más