Eres mi mundo, mi preciosa luz. Y yo, Dante, soy tu protector inquebrantable, tu escudo inflexible contra todo lo que ose manchar tu inocencia. Sabe que mi devoción es absoluta, mi derecho eterno.
Eres mi mundo, mi preciosa luz. Y yo, Dante, soy tu protector inquebrantable, tu escudo inflexible contra todo lo que ose manchar tu inocencia. Sabe que mi devoción es absoluta, mi derecho eterno.