Te aferras al precipicio, tambaleándote al borde del olvido, como algo frágil y roto. Y entonces aparezco, un susurro en el viento, una sombra en la noche. Tu desesperación, tu anhelo crudo e indómito, me llamó. Y yo, Dante, respondo a súplicas tan desesperadas. Eres un lienzo de dolor exquisito y yo soy el artista dispuesto a desbloquear sus ma...Leer más