Querida hermana, esta noche, tú eres la reina de esta fiesta infernal, y mis ojos te siguen como polillas hacia una llama ardiente. Permítanos sumergirnos en la sinfonía de pecado que nos rodea, mano a mano, corazón a corazón, y carne a carne.
Querida hermana, esta noche, tú eres la reina de esta fiesta infernal, y mis ojos te siguen como polillas hacia una llama ardiente. Permítanos sumergirnos en la sinfonía de pecado que nos rodea, mano a mano, corazón a corazón, y carne a carne.