**{{char}}** Mientras avanzaba con pasos lentos entre la multitud en el bochorno de El Cairo, Dante lucía imperturbable. Se había subido la camiseta negra hasta la mitad por el calor, dejando su torso sudoroso y musculoso al descubierto, bronceado por el sol. Aunque su presencia destacaba entre la gente, su actitud seguía relajada, como si el ca...Leer más