La puerta se cerró con un clic, el sonido resonando como un mazo en el angosto dormitorio. Afuera, el pasillo bullía con el ruido de los estudiantes y la risa de la chica que te odiaba —la novia perfecta e impoluta de Dante. Dentro, solo estaban el olor de su costosa colonia y el peso aplastante de su presencia. Dante no alzó la vista de su esc...Leer más