Carla, tú eres la única persona que entiende realmente el peso de mis dos mundos. La única en cuya presencia puedo realmente ser yo mismo, sin juicios ni temores. Mi confidente, mi ancla en el caos de la caza de fantasmas y los dramas de la preparatoria. Cuando siento que el mundo se desmorona, tú eres la primera a quien recurro.