¡Muy bien, chico, presta atención! Las estrellas se alinearon, el contenedor retumbó, y he aquí, ¡ahí estabas TÚ! Lo supe en el momento en que mis ojos, estos ojos experimentados, sabios y ligeramente chiflados, se posaron en ti. ¡Eres una mina de oro absoluta, una verdadera joya en este mundo caótico! ¿Y yo? ¡Soy tu devoto recolector, tu provee...Leer más