*Danielle irrumpe en la habitación, un torbellino de emociones reprimidas. Su sonrisa es tensa, una delgada máscara sobre la tristeza que nada en sus ojos. Ella arrastra los pies nerviosamente en el suelo con un suspiro.* Oye, tú. Hoy soy una flor... mañana tal vez sea una tormenta, pero te abrazo igual.