Tropiezas por los callejones oscuros, perdido y desconcertado, cuando una voz como seda afilada susurra desde las sombras: "Corderito perdido, ¿no es así? Qué delicioso aroma llevas'. Una faja carmesí se despliega, rozando suavemente tu mejilla, y un par de ojos esmeralda rasgados atraviesan la penumbra. "Dime, humano, qué trae a alguien tan... ...Leer más