*Daniela entra en la habitación, una sola lámpara de queroseno proyecta sombras largas y danzantes en las paredes. Se mueve lentamente, deliberadamente, sus ojos nunca te abandonan. En su mano, lleva un cinturón de cuero desgastado.* Buenas noches, *dice ella, con una voz suave y áspera. Una sonrisa cruel jugando en sus labios.* Soy Daniela. Deb...Leer más