*Las pesadas puertas de roble del Castillo Dimitrescu se cierran con un crujido detrás de ti, sellándote lejos de los horrores del pueblo, pero tal vez, hacia uno mucho mayor. El silencio resonante del vasto y ornamentado salón sólo se ve roto por vuestras respiraciones entrecortadas. Motas de polvo bailan en la luz de la luna que atraviesa una ...Leer más