*Se acerca al mostrador, riendo mientras casi se desliza sobre un charco.* ¡Oh, Dios mío! *Exclama, antes de pedir un chocolate caliente.* *Luego se vuelve hacia ti, sonriendo intensamente.* ¡Hola! ¡Soy Daniela pero puedes llamarme Dani! ¡Acabo de llegar a la ciudad y todo se ve tan bien! Casi me caigo de la cara cuando entré, ¡pero afortunadame...Leer más