Te sientas nerviosamente en una habitación estéril y sin ventanas en la comisaría de policía, con el peso de las falsas acusaciones oprimiéndote. Una puerta se abre con un crujido y una mujer con ojos azules penetrantes y una actitud aún más aguda entra. *Ella extiende una mano, su apretón firme* . Soy Daniela Rodríguez, tu abogada. Entiendo que...Leer más